El curso, que se desarrollará entre los días 18 y 20 de febrero, está organizado por IFMEC y tiene dos objetivos principales. Por un lado centrar la atención en el DISE (DrugInducedSleepEndoscopy), como una herramienta que puede proporcionar más información a la hora de evaluar qué área de la vía aérea superior es la causa de la obstrucción mecánica.

Por otra parte, este taller, que contará con los principales expertos mundiales en este campo, revisará a fondo las principales técnicas quirúrgicas que se han desarrollado para el tratamiento de esta patología, y discutirá sus indicaciones actuales.

Para ello, tendrá un enfoque teórico y práctico y además de conferencias temáticas habrá cirugía en directo y una práctica de disección que se realizará en las dependencias de la Facultad de Medicina.

Los desordenes respiratorios que se producen durante el sueño afectan al 4-6% de la población adulta y representan un problema de salud pública ocasionando hipersomnolencia diurna y sus consecuencias como accidentes laborales y de tráfico; trastornos cardiovasculares, respiratorios, psicológicos e intelectuales; así como cáncer. Estos trastornos varían desde el ronquido simple hasta apneas (SAHS) severas y la muerte súbita por colapso de la vía.

El ronquido es un fenómeno acústico que se produce como consecuencia de la vibración de las estructuras nasoorales. Esta perturbación genera fuertes tensiones a la pareja, rechazo a dormir conjuntamente e incluso en algunos casos la disolución de la misma. Cuando el ronquido es complicado, es decir se acompaña de apneas, las excesivas somnolencias que manifiestan los pacientes durante el día pueden llegar a ser devastadoras.

La Dirección General de Tráfico llama la atención sobre la frecuencia y gravedad de los accidentes que se producen en estos pacientes resaltando que “los pacientes con SAHS tienen un riesgo seis veces superior al de la población general a padecer un accidente y 11 veces superior si le sumamos consumo de alcohol” añadiendo que “los accidentes asociados a somnolencia con frecuencia son más graves, pues ocurren a más velocidad, suelen ser choques frontales y se producen en la madrugada y a primeras horas de la tarde”.

El diagnóstico se sospecha por la clínica y se confirma mediante pruebas electrofisiológicas (polisomnograma) en el que se calculan los eventos y desaturaciones de oxígeno que se padecen. En base a esto se clasifica al paciente en grados de severidad. El tratamiento estriba en realizar una vida ordenada procurando mantener un peso ajustado al índice de masa corporal así como una serie de medidas higiénicas encaminadas a procurar el mejor descanso nocturno y a evitar medicaciones que depriman la respiración durante el sueño. Si a pesar de ello no se corrige el problema el tratamiento de elección en la actualidad es la adaptación de dispositivos que administran presión positiva continua oxígeno (CPAP). Existen otras alternativas protésicas para casos moderados como los dispositivos de avance mandibular y la cirugía otorrinolaringológica que ha experimentado algunos avances durante estos últimos años.

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