Independientemente del tipo de piel y de los cuidados particulares de cada uno se debe tener en cuenta una serie de consejos básicos que hay que seguir siempre.

Fotoprotección diaria

El pilar básico del cuidado de la piel es la protección solar, ya que las radiaciones ultravioletas son las responsables de alteraciones en el ADN celular causante del cáncer de piel. Las pautas para una correcta fotoprotección son:

  • Usar fotoprotección con un factor mínimo de 30 tanto en invierno como en verano.
  • Evitar la exposición solar en las horas centrales del día (de 12h a 17h).
  • En los más pequeños de la casa es importante utilizar no solo protección química (cremas) sino también protección física (camisetas, gorros…) e inculcarles desde pequeños la importancia de proteger su piel, ya que esta tiene memoria y las quemaduras en la infancia predisponen al cáncer de piel.

Hidratación

Es muy importante que la piel esté bien hidratada para evitar la formación de eccemas y el envejecimiento de la misma. Para ello se debe ingerir 1,5-2 litros de agua al día y utilizar la crema hidratante que mejor se adapte al tipo concreto de piel. El dermatólogo puede aconsejar sobre el tipo de crema que se debe usar.

Alimentación sana

Para tener una piel sana y bonita es fundamental la ingesta de fruta y verdura a diario.

Control de lunares

Es muy importante que cada uno conozca sus nevos (lunares) para poder detectar algún cambio. La autoexploración cada dos o tres meses frente al espejo ayuda a tenerlos controlados. Lo único bueno que tiene el cáncer de piel es que se ve.

Consultar al dermatólogo

Ante cualquier duda es fundamental consultar con el dermatólogo, ya que el cáncer de piel detectado precozmente tiene buen pronóstico. Las revisiones anuales también ayudan a evitar problemas.

Ahora, en estos meses previos al periodo estival, se comienza la llamada ‘operación bikini’ que a veces se traduce en hábitos alimenticios insanos con la creencia de que son beneficiosos para la salud.

Para evitar confusiones es necesario recordar unas normas básicas que ayudarán a conseguir que la dieta sea sana y equilibrada.

1.Horario de comidas ordenado.

Es importante organizar las actividades que se desarrollan a lo largo del día procurando respetar el horario regular de las comidas. Esto favorecerá el funcionamiento del organismo.

2. Hacer cinco comidas al día.

Además de las tres comidas principales (desayuno, almuerzo y cena), es recomendable tomar una pieza de fruta o un zumo a media mañana y a media tarde, que evitará que se llegue con demasiada hambre al almuerzo y a la cena, además de aumentar el metabolismo y proporcionar energía.

3. Evitar la monotonía.

Variar los platos que se toman cada día es importante ya que hace la dieta más completa. Hay que evitar comer lo primero que se encuentra en la nevera o en la despensa, siendo necesario planificar las comidas y alternar lo que se ingiere a lo largo de la semana.

4. Evitar la comida basura.

Reducir los refrescos y bebidas carbonatadas, bollería industrial y alimentos precocinados.

5. Realizar cenas ligeras.

No hay que abusar de alimentos altos en colesterol y grasas saturadas.

6. Beber al menos dos litros de agua al día.

El agua es vital para el organismo por lo que se aconseja ingerir, al menos, dos litros de agua al día. En el caso de realizar actividad física o deportiva es importante compensar la pérdida de líquido bebiendo agua de forma continuada y en cantidad suficiente.

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