Para tener una vida sana es necesario estar activos. Se debe ejercitar el cuerpo a través del movimiento corporal repetido y destinar estas acciones a conservar la salud o recobrarla.

El ejercicio físico regular es un componente necesario en la prevención de algunas enfermedades cardiacas, cardiovasculares, endocrinas o traumatológicas, entre otras.

Son muchos los beneficios que conlleva salir a correr, ir en bicicleta, nadar, patinar o simplemente caminar tres o más veces por semana, por lo que es conviene tener en cuenta una serie de cuestiones básicas que permiten ser un deportista “saludable”.

1. Hacer deporte de manera segura

Antes de ponernos a hacer deporte es conveniente pasar una revisión médica para asegurarnos de que nuestro cuerpo está preparado para aguantar el esfuerzo.

2. Hidratación adecuada

Es muy importante hidratarse bien antes, durante y después del ejercicio físico. En verano es fundamental escoger las primeras horas o las últimas del día para evitar los efectos nocivos del calor en nuestro organismo.

3. Alimentación equilibrada

Para mantener el equilibrio entre salud y buena forma física, es necesaria una alimentación sana y equilibrada.

4. El valor del descanso

Tan importante como la actividad física es el descanso y la recuperación, por lo que es recomendable intercalar las sesiones a lo largo de la semana.

5. Selección de buen material deportivo

Para evitar lesiones e ir incómodo es necesaria ropa ligera, traspirable, gafas y gorra si la temperatura es alta, y usar un calzado adecuado.

6. Paciencia y constancia

Si hay una actividad con una clara relación causa-efecto entre esfuerzo, energía dedicada y el resultado obtenido, es la práctica deportiva. Para poder cumplir con este requisito, el individuo debe tener paciencia y constancia.

7. Supervisión por un profesional de la salud

El ejercicio físico se debe practicar con mesura, de forma equilibrada y con la supervisión de un profesional que proporcione en todo momento seguridad.